31 mayo 2012

Werner Herzog - Cobra Verde (1987)

Alemán/German I Subs:Castellano/English/Portugués
111 min I Xvid 688x384 I 1692 kb/s I 192 kb/s cbr AC3  I 23.97 fps
1,45 GB + 3%
El brasileño Francisco Manoel Da Silva fue el más pobre entre los pobres, un aventurero que empezó buscando oro y se convirtió en el bandido Cobra Verde. Gracias a su astucia y temeridad llegó a ser el comerciante de esclavos más importante de su país.
Admirador de las leyendas hilvanadas por las tribus nativas, quizá compartió esta experiencia con un buen conocedor del tema, el escritor Bruce Chatwin, de quien surgió su próximo proyecto cinematográfico.Inspirándose en la novela El virrey de Ouidah, de Chatwin, Herzog comenzó en 1988 Cobra Verde, una película para cuyo rodaje hubo de viajar hasta la costa africana, contando de nuevo con la presencia de Klaus Kinski, con quien se peleó en no pocas ocasiones, y Peter Berling, viejo amigo suyo y luego afamado novelista, que ya había actuado enAguirre y en Fitzcarraldo.Como era norma en las filmaciones de Herzog, las dificultades fueron constantes. Bruce Chatwin fue testigo de un terrorífico enfrentamiento de cientos de extras nativos, detenido por Herzog con sus habituales dotes diplomáticas. Por su parte, Kinski mostraba cada día las oscilaciones neuróticas de su carácter, y tan pronto declaraba su amor a las jóvenes del equipo como se enzarzaba en inacabables disputas con el director y el resto del reparto.A juicio de Chatwin, ciertos acontecimientos de aquel rodaje poco tuvieron que envidiar a las aventuras que narraba su novela.A pesar de lo sugestivas que pudieran resultar las peripecias cinematográficas de Herzog, la industria temía cada vez más sus proyectos, y su financiación se convirtió en un verdadero problema.Por lo demás, el público que compartía su sensibilidad era cada vez más reducido, sobre todo gracias a la pujante influencia del cine de acción estadounidense, más liviano en sus contenidos. (...) (The Cult Magazine)
Última de las cinco colaboraciones de la sociedad Kinski-Herzog, y una de las más poderosas visualmente hablando. Herzog es un viejo zorro, que estando ya en la quinta (y sin saberlo última) de sus colaboraciones, sabe exactamente cómo extraer lo mejor del temperamental Kinski, ese loco arrebatado, que retrataba perfectamente sus lunáticos personajes, y que moriría tres años después de estrenada esta película.
En esta ocasión, encarnará a un villano, el bandido brasileño conocido como Cobra Verde, en un filme con dos partes marcadamente distintas.  Una primera parte cruda, con escenas fuertes como la brutal amputación del brazo del operario de una de las máquinas azucareras, y donde el bandido da muestras de su indomable carácter, comportamiento casi animal que simplemente arrolla todo a su paso, subyugando todo lo que le salga al frente (idóneo papel para Kinski, ¿verdad?), tanto a su ocasional patrón, como a sus tres hijas. Ante la afrenta de poseerlas a todas, es desterrado por su patrón al África, donde espera que encuentre una muerte segura tratando de reinstaurar el comercio de esclavos en una inhóspita tierra donde ser blanco es sinónimo de muerte, y donde un desequilibrado rey manda despóticamente.
Pero con lo que no contaba el patrón es que Cobra Verde simplemente se impone donde sea, y como sea. Ya en la segunda parte de la película, Herzog nos introduce con su estilo y categoría en tierras africanas, y donde el protagonista dará su mayor prueba de carácter comandando un ejército de mujeres para destronar al loco monarca. La película nos asaltará con profundos y significativos diálogos y fuertes simbolismos. Como el hecho de utilizar mujeres en batalla, las mujeres son más letales que los hombres en ese territorio, son las asesinas de mañana, como las nombra el lugareño ayudante de Cobra Verde, que contra todo pronóstico logra imponerse en tierras africanas, alcanza títulos nobiliarios, triunfa. O como el diálogo donde Cobra Verde se da cuenta que ha sido abandonado por quienes apoyó, y ante la definición de su compañero de esclavitud, el peor error de la humanidad, él la define como un crimen, un inherente crimen innato al corazón del hombre, para su deshonra, significativa definición por parte de alguien que pasó los últimos tiempos lidiando directamente con ella. Pero todo el esfuerzo se acumula y termina pasando factura a un finalmente fatigado bandido, abandonado por la gente que ayudó,  traición y esclavitud que lo acaban empujando hacia su final.
El final es tremendamente simbólico. Un agotado Cobra Verde decide abandonar todo, retirarse y dejar toda esa tierra, toda esa esclavitud, toda esa imperante enfermedad e inanición. En una secuencia profunda y muy rica, vemos a Kinski caminando por la bahía, seguido por un hombre enfermo de polio, que asiste silencioso a sus últimos instantes(...) (Cinestonia)
In their last film together, director Werner Herzog drew from actor Klaus Kinski a performance that grounds Kinski's volcanic passions with a new gravity--perhaps age was bringing Kinski down to earth. He plays Cobra Verde, a notorious Brazilian bandit, whom a plantation owner hires to keep his slaves in line. After Cobra Verde impregnates all his daughters, the owner and the authorities conspire to send the bandit to Africa to reopen the slave trade. They expect him to be killed, but through a mixture of his own cunning and the volatile politics of West Africa, Cobra Verde ends up leading an army of women to overthrow the king. Cobra Verde is disjointed, but that doesn't mean it isn't worth watching. Kinski is magnetic in scene after remarkable scene, and though the whole isn't satisfying, the parts certainly are. --Bret Fetzer
"Quizás busco ciertas utopías, espacios para el honor y el respeto humanos, paisajes que no han sido ofendidos, planetas que todavía no existen, lugares soñados. Hay poca gente que busque esas cosas hoy en día." Werner Herzog
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Werner Herzog en Arsenevich

15 mayo 2012

Werner Herzog - Gasherbrum – Der leuchtende Berg (1985)

Alemán/German I Subs:Castellano
45 min I Xvid 672x512 I 2054 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
696 MB
En el verano de 1984, Reinhold Messner emprendió la ascensión de dos cimas del Karakorum, en Pakistán, en compañía del joven Hans Kammelander. El reto: alcanzar las dos cimas en siete días, sin parar, sin oxígeno y sin descender al campamento base.
Sábado 23 de noviembre
"Un único pensamiento que domina a todos los otros: ¡partir! Me aterroriza la gente. Y además, la Eisnerin (diminutivo de Lotte Eisner) no debe morir, y no morirá, no lo permitiré. No, no se morirá, y aún menos en estos instantes, porque no debe. No, no morirá ahora porque no morirá. Aprieto el paso, y al poco la tierra se estremece. Cuando camino, camina un bisonte, y cuando me detengo, descansa una montaña.”
“¡Piedad! No debe morir. No morirá. Espero llegar a París y encontrarla con vida. No uede ser de otro modo. No tiene derecho a morir. Quizá pueda hacerlo más adelante, cuando se lo consintamos.”
“Mi curiosidad es buena consejera, y me lleva hasta una residencia secundaria: jardín vallado, estanque con un puentecillo, y la casa acerrojada. Para abrirla utilizo el método más simple, que me enseñó Joschi: primero, forzar un postigo; luego, romper un cristal; al fin, introducirse en ella. En un rincón del cuarto hay una banqueta y unas grandes luminarias, extrañamente encendidas. Ningún lecho a la vista y sí, en cambio, una mullida alfombra, dos cojines y una cerveza sin abrir. En un rincón, un sello de cera roja. Un mantel con motivos de los años cincuenta y, sobre éste, un crucigrama del que, con mucho esfuerzo, habían rellenado la décima parte. El garabateo al margen demuestra que habían agotado todos los recuerdos. Habían hallado, por “¿cubrecabezas?”, sombrero; por “¿espumoso?”, champán, y por “¿larga distancia?”, teléfono. Acabo el crucigrama, y lo dejo como prenda sobre la mesa. ¡Maravilloso asilo, tal lejos de todo"!”
Lunes 25 de noviembre
"Adivino en la oscuridad una construcción, a la que me aproximo tambaleando. No es sino un mugriento refugio para las vacas. El suelo, arcilloso y empapado, aparece maltrecho por el bestiaje. Uno se sumerge hasta las rodillas, terrones firmes y pesados se pegan a las botas. Sobre la colina que domina Haselbach hay dos casas de campo. Me introduzco en la más bella sin romper nada. Dentro hallo los restos de unas comilonas celebradas no hace mucho. Unos naipes, un vaso de cerveza vacío, y un calendario al día: noviembre. Afuera, la tempestad, y adentro, ratones. ¡Qué frío!”
Martes 26 de noviembre
“Con el mapa de Shell que compré en Kirchheim, todo es más claro. Tormenta, a la noche, y por la mañana todo cubre la nieve, que parece deshilacharse a medida que se va fundiendo.”
Miércoles 27 de noviembre
“Laupheim. En la cantina de la estación compré un diario local. Ya no tengo ni la menor idea de lo que sucede en el mundo. Me cercioro así de que es miércoles, tal como lo había presentido. Untersulmetingen. Y luego a bosque traviesa. Un bosque silencioso cuyo suelo cubierto de nieve hallaba salpicado de hojas verdes de trébol. Mientras cagaba se me cruzó una liebre, al alcance de la mano, sin siquiera mirarme. Me puse un poco de alcohol en el muslo izquierdo, que me duele hasta la ingle a cada paso.”
Jueves 28 de noviembre
“Pasé la noche bajo un cobertizo, detrás de Volkertsheim. Nada más a la vista, así que ahí me quedé, aunque sólo eran las cuatro y media. ¡Qué noche! Tan violenta era la tormenta que el barracón, a pesar de estar sólidamente construido, temblaba en sus cimientos. Por una hendidura de la cumbrera, la lluvia y la nieve llegaban vaporizadas por lo que me sumergí en el heno. Me desperté durante la noche, y sentí que tenía un animal dormido sobre la pierna. Al moverme, tuvo más miedo que yo. Sospecho que era un gato. No creo haber conocido una tormenta tan terrible.”
“Cada vez me duele más el tobillo derecho. Si sigue hinchándoseme, no sé qué voy a hacer. Abrevio el camino, evitando las vueltas que llegan hasta Gammertingen. La pendiente acentuada acrece el dolor. Y, bruscamente, en un viraje abrupto, mi pierna izquierda me enseña el significado de la palabra menisco. Hasta entonces era pura abstracción. En tan lamentable estado me encuentro que vacilo largo rato antes de entrar en un albergue. Pero mi situación angustiosa me induce a vencer mi horror.”
Sábado 30 de noviembre
“Nieve y más nieve, granizo y lluvia, lluvia y granizo. Maldigo la Creación. ¿Para qué todo esto? Tan mojado voy que evito cruzarme con la gente en el campo embarrado, para no tener que mirarlos de frente. Al llegar a las aldeas, me siento incómodo. Delante de los niños, finjo ser del lugar.”
“Tailfingen-Pfeffingen-Burgfelden-Schalksburg-Durrwangen-Frommern-Rosswangen-Dottershausen-Dormettingen-Dautmergen-Tabingen-Grosslingen-Irstingen-Thalhausen-Herrenzimmern-Bosingen. De vez en cuando vuelvo los bolsillos de mi chaqueta y los retuerzo como trapos mojados. En Irstingen, en el hostal, se celebraba una boda. Nubarrones negros y grises cubren la tierra preñados de lluvia. La nieve mojada recubre los campos, y el entorno va oscureciéndose. Todo desierto: ni aldea, ni hombre, ni refugio alguno. En el albergue de Herrenzimmern leí que se alquilaban habitaciones a los viajantes. A parte la mesa de los parroquianos, la sala de abajo está vacía. Detrás del mostrador, un pálido granujiento, aproximadamente de mi edad. Le pido una habitación para la noche, pero lo primero que hace es examinarme de la cabeza a los pies. Se había cortado, afeitándose, por la mañana. Por cortesía, dado su aspecto granujiento, sólo miro sus manos. Voy a preguntar, me dice, y va a buscar tras la puerta una respuesta negativa. Completo, anuncia a su regreso, pero todo estaba vacío. Con aprobatorio silencio, los clientes parecen respaldarlo: no se le alquila a un tipo como yo, ¿tendrá con qué pagar? es lo que traslucía aquel rostro de asno perfecto. Voy tan mojado, que no se me ocurre ninguna respuesta.”
“En Bosingen, hallo albergue en una casa particular. Dos mujeres, una abuela yla hija, me abren inmediatamente su corazón, y esto me consuela. Me ofrecieron una tisana con hierbabuena, unos huevos al plato y un baño caliente. En el televisor, el meteorólogo anuncia buen tiempo mañana. La mujer trabajaba a domicilio, cose sostenes color rosa, y tiene ya una pila en la cocina. Me hubiera gustado sentarme a su vera y verla trabajar, pero estoy demasiado cansado.”
Lunes 2 de diciembre
“Seguramente en varias ocasiones he equivocado el camino, pero después, examinando mis errores, advierto que me han llevado por el buen sendero. Lo malo es que cuando me doy cuenta de un error, no tengo el valor de volver sobre mis pasos, y prefiero corregirme con otro error. Sea como fuere, me he trazado un itinerario imaginario, casi rectilíneo, al que no siempre puedo constreñirme; pero, en fin, mis desviaciones nunca son muy importantes…”
“Mientras descendía cojeando la pendiente me crucé con un cojo. La ruta bajaba en picado hacia Hornberg, y sentí entonces las rodillas y el tendón de Aquiles. Hacia el talón, el tendón se hace más grueso y, al tacto, parece como metido en un estuche. En medio de la oscuridad sacudí la puerta de un establo iluminado: acompañadas de dos chiquillas de diez y cinco años, dos ancianas ordeñaban vacas. Al principio, la mayor de las chiquillas se asustó porque, como luego supe, creyó que yo era un bandido. Me gané más tarde su confianza, y tuve que contarle historias de la selva virgen, de serpientes y elefantes. Ella me iba sembrando trampas, sondeándome para saber si lo que le contaba era la verdad verdadera. La cocina, muy pobre, y la atmósfera opresiva, y sin embargo aquellas dos mujeres no vacilaron en ofrecerme un rincón donde pasar la noche. “
Martes 3 de diciembre
“Ya noche cerrada, en lo alto de la colina, tropecé con un grupo de hombres en un lindero del bosque. Dándome la espalda, aguardaban, bajo los árboles, tiesos, había también unas sierras eléctricas, aunque la jornada hubiese concluido. Al acercarme, advertí que eran presos, forzados a trabajar de leñadores. Estaban a la espera de que vinieran a recogerlos. Entre ellos, un vigilante, uniformado de verde. Se me adelantaron luego varias furgonetas Volkswagen enrejadas.”
El viaje sigue… (Fragmentos de "Del Caminar sobre Hielo" de Werner Herzog, que dice: "Un amigo parisino me llamó por teléfono a fines de noviembre de 1974. Me dijo que Lotte Eisner estaba muy enferma y que sin duda iba a morir. Le respondí que no es posible. No en este momento. El cine alemán no podía prescindir todavía de ella, no debíamos permitir que muriera. Tomé una chaqueta, una brújula, una bolsa de deportes y los enseres indispensables. Mis botas eran tan sólidas, tan nuevas, que merecían mi confianza. Me puse en camino hacia París por la ruta más directa, convencido de que, yendo a pie, ella sobreviría. Además tenía ganas de estar a solas conmigo mismo.", tomado de Pensar En Cine)

"El cine se desarrolla en el terreno de los sueños, de los anhelos y deseos colectivos... algo especial que no se da en la pintura, la arquitectura o la literatura... Me inclino hacia un cine que pueda fabricar el mundo de otra manera, que pueda devolvernos intactos nuestros sueños, nuestros deseos." Werner Herzog

Nuevos enlaces, gracias a chicharro

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Werner Herzog en Arsenevich

PD: Interminable Herzog.

06 mayo 2012

Werner Herzog - Pilgrimage (2001)

Muda/Silent
21 min I Xvid 608x352 I 1422 kb/s I 122 kb/s vbr mp3 I 25 fps
233 MB
Herzog filma a varios peregrinos en la tumba de San Sergio, en Sergiyev Posad, en Rusia, y a otros en la Basílica de Guadalupe, en México. Sirve de fondo a este documental mudo la música de John Tavener.

Quien más, quien menos, todo el mundo habrá visto Aguirre, la ira de Dios, Nosferatu o Fitzcarraldo. Oyó hablar de ellas, en el menor de los casos. Tanto como habrá escuchado el nombre de su director, Werner Herzog, uno de los últimos representantes vivos no de una raza sino de dos: la del cineasta-autor, de temas y estilo indelebles, y la del director de cine como figura a veces más grande que sus propias películas. ¿Cuántos saben, sin embargo, que la producción documental de Herzog duplica en volumen la de sus películas de ficción? ¿Que la refleja, espeja y complementa? ¿Que está libre de los desniveles que en ocasiones signan su obra argumental? ¿Que desde hace un tiempo viene siendo más considerada y revalorizada que aquélla? ¿Cuántos vieron sus primeros cortos o algunos de sus últimos apasionantes largos en ese campo? ¿Desde hace cuánto tiempo no hay ocasión de rever, en perspectiva de conjunto, clásicos como Fata Morgana, La Soufrière, País del silencio y la oscuridad, El gran éxtasis del tallador de madera Steiner? (...) (Horacio Bernades, Página 12)
“Desde las profundidades oceánicas y las alturas, el espacio exterior, pasando por los desiertos africanos, las selvas de la Amazonia, las cumbres sagradas del Tíbet y hasta la ladera de un volcán en erupción, casi no hay paisaje de este mundo que Werner Herzog no haya explorado, con la única excepción del espacio urbano, que le es completamente ajeno. Herzog sale siempre en busca de imágenes puras, que dan la impresión de existir solamente en su afiebrada imaginación. Y en este sentido, sus desconocidos films documentales, quizás aún más que sus célebres ficciones, tienen la virtud de alcanzar una dimensión metafísica a partir de la más concreta realidad. El propio Herzog ha confesado que filma en estado de trance, que descubre en el horizonte algo que los demás no ven, que busca planetas que no existen y paisajes que ha visto solamente en sueños. Cuando ficción y documental todavía parecían compartimientos estancos, el cine de Herzog ya era capaz de incorporar la dimensión onírica a la realidad, como en la hipnótica FATA MORGANA (1968). Desde entonces, la suya siempre ha sido la obra de un visionario, de un zahorí, de un cineasta en condiciones de revelar elementos ocultos allí donde todos vemos apenas la más crasa superficie." Luciano Monteagudo 
Pilgrimage is a 2001 documentary film by Werner Herzog. Accompanied only by music the film alternates between shots of pilgrims near the tomb of Saint Sergei in Sergiyev Posad, Russia and pilgrims at the Basilica of Guadalupe in Mexico. The score was composed by John Tavener and performed by the BBC Symphony Orchestra with vocal accompaniment by Parvin Cox and the Westminster Cathedral Choir. The film begins with an opening quote by Thomas à Kempis.
"Uno no puede preguntar realmente ¿Qué es la verdad? Lo mejor que puede hacer es aproximarse a una respuesta. Ni un matemático, ni un filósofo pueden responder esa pregunta. Es la búsqueda de esa respuesta, la necesidad de encontrarla lo que le da una razón a nuestra existencia. La verdad no puede ser capturada, no puede ser descripta completamente, y aún así debemos tratar de hacerlo. Hay algo dentro del corazón humano, dentro de su alma, que anhela este conocimiento y trata de entender el mundo como es, aún habiendo tantas preguntas que permanecen sin responder. Nosotros, como cineastas, sólo en pocos momentos podemos dirigir a la audiencia a un lugar donde pueda observar la verdad de una forma más profunda, como si fuera extática, y a experimentar momentos de iluminación." Werner Herzog
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Werner Herzog en Arsenevich

04 mayo 2012

Archie Mayo - It's Love I'm After (1937)

Caprichos del corazón / L'Aventure de minuit / A Comédia do Amor
English | Subtitles: Castellano/ Français/ Português
90 min | XviD 640x480 (4:3) | 1665 kb/s | 60 kb/s mp3 | 23. 976 fps | 
1.08Gb + 3%
http://www.imdb.com/title/tt0029058/

Renowned stage actors Basil Underwood and Joyce Arden are partners on and off the stage. An occupational hazard for Basil is that women often fall in love with what they see of him on the stage, he who sometimes indulges that adoration. Basil and Joyce's personal life is passionate and tempestuous characterized by constant fighting and making up, which is often continued on-stage under their breaths. After their latest fight and reconciliation, they decide to get married... for the twelfth time.
Los célebres actores teatrales Basil Underwood y Joyce Arden son socios en escena y fuera de ella. Un gaje del oficio de Basil es que las mujeres a menudo se enamoran de él cuando sale a las tablas... y que él a veces se deja adorar. La vida de Basil y Joyce es apasionada y tempestuosa, caracterizada por disputas y simulaciones constantes, que suelen continuar en escena, mascullando por lo bajo. Tras su última pelea y reconciliación, finalmente han decidido casarse por duodécima y definitiva vez... ¿Pero será la última?

 
Injustamente olvidada, It's Love I'm After es una comedia deliciosa que provee excelente oportunidad de lucimiento para el talento de tres estrellas que no han recibido como comediantes el reconocimiento que merecen. Aunque no llega del todo a acceder a la dimensión de clásico, el film no deja de ser una pequeña perla jalonada de risas. Dirigida con ligereza por Archie Mayo, la gran atracción de It's Love... son sus intérpretes.
Unjustly neglected, It's Love I'm After is a delightful romp that provides an excellent showcase for the often equally neglected comedic talents of its trio of stars. While Love falls just shy of true classic status -- the screenplay is slightly off the mark in a few places and its dialogue occasionally lacks the effervescent sparkle that is a requirement of the genre -- it's still a little gem of a picture with an abundance of laughs. Fleetly directed by Archie Mayo, Love's greatest assets are its players.
Craig Butler
 
 
Film subido hace un tiempo por sigloxx en KG. Subtítulos en francés anónimos, los portugueses aparentemente son atribuibles a alguien llamado Morphine X, y los castellanos reelaboración por parte de un servidor de unos que circulaban por ahí, expurgándolos de sus abundantes errores y retocando para hacerles justicia en lo posible ocasionales pasajes shakespeareanos.
 Enlaces ZS (cortesía de Don Belianís):

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http://www26.zippyshare.com/v/OPXWAvMV/file.html

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Archie Mayo en Arsenevich
 Svengali (1931)
The Petrified Forest (1936)
It's Love I'm After (1937)

03 mayo 2012

Werner Herzog - The White Diamond (2004)

Inglès/English I Subs:Castellano
88 min I Xvid 608x352 I 978 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 29,97 fps
700 MB
Doce años atrás, el documentalista alemán Dieter Plage encontró la muerte en el corazón de la selva de la Guayana, cuando volaba con un ingenio propulsado por helio, el Jungle Airship, inventado por un amigo suyo, mientras observaba la vida salvaje en las copas de los árboles. En verano de 2004, Werner Herzog, reemprende esta expedición de alto riesgo en un nuevo prototipo aerostático de características parecidas en compañía del ingeniero del zeppelín siniestrado, para registrar y narrar la fatídica historia de Dieter.
Durante el Festival de Cannes de 1982, donde Werner Herzog ganó el premio al mejor director por Fitzcarraldo, Wim Wenders invitó a una veintena de directores (Antonioni, Godard, Fassbinder, Spielberg, Herzog, el mismo Wenders...) a que se encerraran por un ratito en la habitación 666 de cierto hotel y predijeran, solos frente a la cámara que ellos mismos debían encender y apagar, cuál sería en su opinión el futuro del cine. La toma fija incluía una silla, una mesa, una ventana y a la derecha, molestando, un televisor encendido. Algunos directores ni notaron el aparato, otros lo notaron sin escándalo, alguno comentó sarcásticamente su trascendencia para la pregunta. Cuando le tocó el turno a Herzog, lo primero que hizo después de quitarse los zapatos (“Esta pregunta no se puede contestar con los zapatos puestos”, alegó el hombre que unos años antes se había comido un zapato en cámara) fue lo que todo espectador deseaba en secreto desde el principio, pero no creía que fuera posible hacer: apagar el puto televisor ése. 
Se pueden olvidar sin culpa los pronósticos cinematológicos de Herzog y demás luminarias acerca de eso que sólo el tiempo acaba contestando, a medias y contra cualquier expectativa. Pero ese instante mágico, casi impensable antes de que suceda, en el que Herzog nos libera de las imágenes indeseadas del fondo –ese gesto mínimo y soberano de autodeterminación humana–, eso perdura: la habitación 666, como visitada por su dueño legítimo, el demonio, ya no vuelve a ser la misma cuando él se va. 

Desde que en 1972 filmó Aguirre, la ira de Dios en la selva amazónica, Herzog acude regularmente al llamado de la jungla sudamericana. Volvió una década después para rodar Fitzcarraldo, un lustro más tarde por Cobra Verde y a fines de siglo para recordar a su enemigo más íntimo, el no menos inurbano Klaus Kinski. En el 2000 volvió junto a Juliane Koepcke, una bióloga alemana que en 1971 tomó el avión que Herzog mismo debería haber tomado durante la filmación de Aguirre..., cayó en la selva y fue rescatada luego de estar diez días a la deriva. The White Diamond, el Herzog más reciente, transcurre una vez más en el territorio opuesto al desierto (otra geografía extrema cara a Herzog: Fata Morgana, Donde sueñan las hormigas verdes, Lecciones de oscuridad); en este caso en Guyana, la república más perdida del continente. 
La historia que cuenta Herzog tampoco es nueva: un hombre tiene un sueño y hace todo por no despertar de él. En lugar de un falso melómano alemán tratando de pasar un barco a vapor por encima de un monte que divide dos ríos, ahora se trata de un verdadero ingeniero inglés que quiere volar en un mini-zepelín de fabricación propia por sobre una zona aún no explorada del planeta. Con escenas de archivo en blanco y negro se cuenta al principio la antigua pasión de aquellos hombres magníficos en sus máquinas voladoras; luego, el ingeniero Graham Dorrington explica con entusiasmo enternecedor detalles técnicos que el espectador medio –medio aburrido– no hará ningún esfuerzo por tratar de comprender, y por fin, en una avionetita que da más miedo que el zepelín, llegamos a lo verde. 
Antes del primer despegue, Herzog le explica a Dorrington la diferencia entre dejarlo volar solo y acompañarlo: “Hay estupideces heroicas y estupideces estúpidas: no subirme con vos corresponde al segundo tipo”. Con una vieja cámara en la mano (“In celluloid we trust”, proclama al subirse), el ya tampoco joven loco de la selva –este año cumple 63, lo que no significa que le queden dos para jubilarse– emprende junto a Dorrington la travesía aérea en “el zepelín más pequeño del mundo”. Por el incendio de uno de los propulsores, el primer viaje del Diamante Blanco casi termina de forma fatal, como el anterior. 
Sólo de a poco el espectador se va enterando de la historia que subyace a la historia: doce años atrás, con un modelo anterior y en Sumatra, Dorrington había espiado las alturas junto al conocido documentalista de animales Dieter Plage. Alma gemela de Herzog en profesionalismo y temeridad, Plage alguna vez fue pisado por un elefante durante una filmación, cosa que podría haber constituido una catástrofe si no fuera porque “la suerte quiso que la cámara siguiera encendida”. (En la película se muestran las arrolladoras imágenes del accidente.) En aquella excursión indonesa, durante un vuelo solitario en el globo aerostático de Dorrington, Plage cayó tras engancharse con un árbol y murió mientras su amigo trataba de salvarlo. “Le lavé el cuerpo en el río, todavía veo su sangre deslizándose con el agua”, cuenta Dorrington de cara a otro río, el que eligió ahora para homenajearlo con su nuevo aparato de volar. 

Los traumas aéreos tampoco son nuevos en la extensa filmografía de Herzog. Antes de rehacer junto a Juliane Koepcke el calvario que vivió en la selva peruana luego del accidente de avión, el director se fue a Laos junto a Dieter Dengler, un alemán que emigró a Estados Unidos para cumplir su sueño de ser aviador, se alistó en la fuerza aérea yanqui y durante su primer vuelo en Vietnam cayó en manos de los enemigos. Tanto “Alas de Esperanza” como “El pequeño Dieter necesita volar” cuentan tragedias que involucran aviones, selva, supervivencias y la recuperación heroica del pasado, un procedimiento de densificación emocional que Herzog vuelve a ensayar en The White Diamond. (...)

En su apasionante diario de filmación de Fitzcarraldo, Conquista de lo inútil, publicado luego de que su autor pasara 25 años sin animarse a leerlo, Herzog nunca explica cabalmente por qué hizo esa película demencial (“¿Y si hago yo de Fitzcarraldo?”, se pregunta cuando le falla Mick Jagger, el primero que ocupó el lugar de Kinski: “Me animaría a hacerlo, porque mi tarea y la de él se hicieron idénticas...”). Dos pasajes arrojan una luz oblicua sobre este punto oscuro: “Antes de los primeros rápidos que preludian al Pongo de Manseriche, nos llegó una correntada de aire frío y cortante desde un pasaje angosto entre las montañas. Aquí, regresar aún hubiera sido posible. Con el soplo gélido escuchamos un lejano tronar desde la quebrada, y nadie entendía por qué seguíamos andando, pero seguimos andando porque seguimos andando”. Y más adelante: “Laplace habló de aplanar la pendiente hasta que tuviera sólo un 12 por ciento de caída. Le dije que no lo iba a permitir, porque de esa forma perderíamos la metáfora central de la película. ‘¿Metáfora de qué?’, me preguntó. Le dije que eso no lo sabía, sólo que era una gran metáfora”. 
The White Diamond, como ya lo indica su título, también es una gran metáfora de nada. Un derroche. Por eso parecen fuera de lugar la prehistoria traumática y las presuntas razones de la elección del escenario. Volamos porque volamos: cualquier otra justificación racional sería insensata. (Ariel Magnus, Acefalis)
It's a good bet there are no directors who float between feature and documentary filmmaking as smoothly as Werner Herzog. The White Diamond (2004) is a companion piece of sorts to his well-received Grizzly Man. Both are about eccentric dreamers who travel to harsh landscapes following their dream with tragic consequences. In other words, perfect "Herzogian" fodder. Two important differences: White Diamond is filmed in the standard way (not piecing together another's videotape) and the tragedy occurred years before cameras rolled. Dr. Graham Dorrington is a man driven to fly. The Cambridge scientist creates new types of airships to explore the canopy of tropical rain forests. Herzog and his crew follow Dorrington to Guyana to see if this new-age dirigible can bring us closer to this fragile and important ecosystem. The film is less about what those discoveries might mean and more a portrait of a man. This is not Dorrington's first attempt to go to the jungle. A haunting accident a decade earlier in the forests of Borneo nags at him and Herzog prods Dorrington's recollections. The 90-minute film has some very rich side trips well worth taking: a legend of the gigantic Kaieteur Falls, the diamond mines of the area, and getting to know one of the hired porters. Herzog injects his own thoughts and gets into the action (he's on the initial flight, much to the chagrin of some of the team members) while delivering a satisfying, gorgeously shot film. --Doug Thomas
"La vida es inaprensible." Taisen Deshimaru
"El mundo se revela para aquellos que van a pie." Werner Herzog

Nuevos enlaces y mensaje de chicharro:

"La subida va en recuerdo de saynomoreglass, que nos ofrecía estos ciclos fantásticos de algún director, cuando se le metía la idea entre ceja y ceja. Un abrazo para él!"

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Werner Herzog en Arsenevich

02 mayo 2012

Kenji Mizoguchi - Naniwa erejî (1936)

Japonés | Subs: Castellano/English/Italiano/Francais (muxed)
71 min | mkv-X264 960x720 | 2500 kb/s | AC3 640 kb/s | 23.97 fps
1,57 GB
 Elegía de Naniwa
La acción transcurre en la ciudad de Osaka (antigua Naniwa). Ayako es una telefonista que trabaja en una empresa farmacéutica. La familia de la joven padece continuas dificultades económicas, lo cual no es ignorado por el jefe de la compañía, Asai, quien aprovecha la circunstancia para acosar a su empleada. Ayako pone al corriente de los hechos a su novio, Nishimura, quien permanece indiferente ante los problemas de la joven.
Tras una violenta disputa familiar, Ayako abandona su hogar y se convierte en la amante de Asai, quien se hace cargo de la joven y de las deudas de su padre.
Poco más tarde, la mujer de Asai descubre que su marido le es inifiel, por lo que éste abandona a Ayako, lo que hará que la situación de la joven se torne cada vez más desesperada.
Osaka Elegy
A critical and popular triumph, Osaka Elegy established Mizoguchi as one of Japan’s major filmmakers. The director's often-used leading actress Isuzu Yamada stars as Ayoko, a switchboard operator trapped in a compromising, ruinous relationship with her boss to help support her wastrel father. With its fluid cinematography and deft storytelling, Osaka Elegy ushered in a new era of sound melodrama for Mizoguchi.


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01 mayo 2012

Werner Herzog - Encounters at the End of the World (2007)

Inglès/English I Subs:Castellano
101 min I Xvid 704x384 I 1477 kb/s I 48 kb/s cbr AC3 I 23,97 fps
1,43 GB
Documental que permite adentrarse en los sobrecogedores paisajes antárticos. 
Frente a la mediocridad de lo común, es en los extremos donde se hace visible la lógica que guía los fenómenos. Allí donde la superficie del mundo parece agrietarse dejando vislumbrar la esencia que esconde lo fenoménico; donde el sentido más profundo de lo existente parece imponerse; sólo allí donde el ser humano se siente incapaz para imponer su mirada a una realidad que parece tender al infinito en todas direcciones.Encuentros en el fin del mundo (Encounters at the End of the World, 2007) es un film que habita esos territorios (si es que ello es posible); Los explora en busca de una verdad más profunda, aquella que Herzog busca insistentemente en su cine y que él mismo define como "una verdad poética, extática".

El film nace a partir de las hermosas imágenes de varios submarinistas sumergidos en el mar de Ross en la Antártica; suspendidos en el azul más profundo bajo una bóveda de hielo. Herzog creará primero un relato de ciencia-ficción en el que estas imágenes representan un lejano planeta bajo una atmósfera de helio líquido (The Wild Blue Yonder, 2005). Sin embargo, era inevitable que acabara siguiéndolas hasta su origen: un continente de condiciones extremas para el ser humano. No en vano, Herzog se ha ganado la fama de cineasta físico que concibe el cine como un esfuerzo penoso, necesario para alcanzar una verdad, y el oficio de cineasta más cercano al escalador que al escritor.Herzog ha explorado a través de su cine estos lugares extremos, de la selva al desierto. Así, en La soufrière (1977), viaja hasta una isla abandonada por sus habitantes, que huyen de una erupción inminente, pero no se conforma con recorrer sus calles vacías, sino que sube al volcán en busca de una imagen definitiva. Sin embargo, cuando se acerca a un hombre que se niega a abandonar la isla asistimos al momento más pregnante de este documental fallido. 

Un personaje típicamente Herzogiano, que acepta el enfrentamiento con la naturaleza a sabiendas de su derrota.En la Antártica, la estación Mcmurdo sirve de soporte a científicos de distintos ámbitos. En torno a ellos se ha reunido una comunidad de personas que -como dice uno de los entrevistados, filósofo y conductor de carretillas elevadoras- buscando salir del mapa se han encontrado allí donde convergen los meridianos.Herzog se ha identificado siempre con estos personajes en apariencia descentrados, aquellos que se salen de la norma para buscar(se) aun a riesgo de un gran sufrimiento. Al comienzo del documental, Herzog avisa que no va a hacer un documental sobre pingüinos. Sin embargo, no puede evitar desviar la mirada hacia un pingüino solitario que, separándose del resto, se dirige hacia las montañas, a cientos de kilómetros en el centro del continente, ofreciéndonos una de las imágenes más bellas del film.La comunicación es otro tema recurrente en la obra de Herzog; normalmente una comunicación imposible, rota por la distancia insuperable entre subjetividades. Las personas pueden convivir, pero difícilmente entenderse. 

Como ya ocurría en Grizzly Man (2005), esta cuestión es llevada a la relación del hombre con la naturaleza, la gran indiferente. Los científicos de McMurdo tratan de desentrañar sus secretos y se emocionan ante sus logros, por limitados que sean, pero siempre están lejos de la verdad, de obtener una respuesta.Herzog desconfía de la transparencia de lo visible, lo que le lleva a alejarse de los códigos canónicos del género documental. Su voz y la música manipulan las imágenes para guiar nuestra mirada, pero no es tanto una manipulación interesada como el intento de hacer comprender. Herzog sabe que vivimos rodeados de imagines gastadas, carentes de fuerza y sentido; por eso, no pretende ofrecer una verdad superficial sino restituirnos la capacidad de asombro y de reconocer lo sublime de la naturaleza, la única vía para alcanzar esa verdad inmanente al mundo.Un grupo de científicos, con la cabeza sobre el hielo, escucha extasiado el canto de las ballenas, imposible de descifrar. La naturaleza, a la que interrogamos constantemente, vive al margen del hombre, se niega a darnos respuesta. Cuando los exploradores deThe Wild Blue Yonder regresan a la tierra, encuentran un planeta que ha regresado a su belleza virgen tras la desaparición del ser humano. EnEncuentros en el fin del mundo, Herzog reafirma su creencia en esta futura desaparición del género humano, obligado a una resistencia heroica pero vana. (Texto de Manuel Praena Segovia, tomado de Kane)
In the most hostile, barren, alien environment on the planet - you meet the most interesting people.Welcome to Antarctica - like you've never experienced it. You've seen the extraordinary marine life, the retreating glaciers and, of course, the penguins, but leave it to award-winning, iconoclastic filmmaker Werner Herzog (Grizzly Man, Rescue Dawn) to be the first to explore the South Pole's most fascinating inhabitants...humans. In this one-of-kind documentary, Herzog turns his camera on a group of remarkable individuals, "professional dreamers" who work, play and struggle to survive in a harsh landscape of mesmerizing, otherworldly beauty - perhaps the last frontier on earth.
“El colapso del Universo estelar ocurrirá –como la creación– en medio de un grandioso esplendor.” Blaise Pascal, citado, o, bueno, recreado por Werner Herzog
"Estoy hablando de una verdad escurridiza." Werner Herzog
Nuevos enlaces, gentileza de chicharro
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Werner Herzog en Arsenevich